Anclando la nube

Los juegos de dinero y política que dan forma a internet

¿Qué geografías

atravesaron

estos fragmentos de texto

antes de llegar a tu pantalla?

Habiendo escuchado que fotos y archivos van a “ la nube”, es probable que creas que tu acceso a ellos depende de satélites en el espacio. Pero la nube es un galpón repleto de computadoras especializadas (servidores) y sistemas de enfriamiento que evitan que esas computadoras se re-calienten. Aunque los satélites a menudo brindan servicios de Internet en áreas remotas, la red troncal de Internet está conformada por un conjunto de cables de fibra lo suficientemente delgados como para caber en la palma de tu mano. Cables que viajan a lo largo de miles de kilómetros para que este post que escribo desde Boston pueda estar disponible para que lo veas en tu pantalla en Buenos Aires.

Mapeo de relaciones globales

Echemos un vistazo a diferentes redes globales. A continuación hay cuatro mapas históricos. La estética de los cuatro mapas es igual, pero lo que se transporta a través de sus líneas varía.

¿Puedes adivinar cuál es cuál?

Opciones, ordenadas al azar:

  • Principales rutas de tránsito marítimo (2017)
  • Rutas de cables submarinos de Internet con una capacidad de más de 250 GB por segundo (2015)
  • Rutas comerciales y de patrullaje del Imperio Británico (circa 1885)
  • Rutas del cable del telegráfo (1904)

Fig 1. Mapa de 4 redes históricas (Respuestas al final de este artículo)

No es una tarea simple, distinguirlos ¿verdad? ¿Cómo es que las redes de información y comercio son tan similares? ¿Por qué es fácil confundir las rutas comerciales y de patrulla del Imperio Británico de 1800 con la arquitectura actual de los cables submarinos de Internet? ¿Qué serie de valores informan la construcción y evolución de estas redes como para que existan tantas similitudes?

¿Por qué es relevante?

Pensemos sobre estos mapas en términos de arquitectura. Las decisiones que se toman al diseñar un edificio influyen o incluso prescribirán el tipo de interacciones humanas que podrán tener lugar en su interior. Por lo tanto, la arquitectura requiere no sólo estudiar el pasado, para entender las expectativas, sino también tener una postura de cara al presente y el futuro, pues las decisiones que se toman hoy impactarán sobre las opciones disponibles para mañana. Lo mismo puede decirse de los patrones que surgen al observar la red de cables submarinos de Internet. Estos patrones no sólo describen un estado de cosas pasado y presente, sino que dicho estado de cosas también tiene la capacidad de prescribir acciones hacia el futuro.

El contexto liberal-libertario en que nació Internet (EEUU, 1970s) seguramente generó la expectativa de que la red sería descentralizada. Sin embargo, factores económicos y políticos han llevado a su centralización. En la actualidad, se estima que

Fig. 2 Tráfico de usuarios a servidores (Telegeography — 2018)

Si observamos la infraestructura a nivel regional, vemos que las autopistas centrales, aquellos cables con mayor ancho de banda, presentan un patrón: Hub-and-spoke. De las cinco rutas internacionales de mayor capacidad en la región latinoamericana, cuatro están conectadas a Miami.

Fig. 3 Esquema de un diseño de red Hub-and-Spoke

La infraestructura crea una imagen que se parece a la rueda de una bicicleta: tiene un centro o hub (Miami, en el caso de América Latina) y muchos rayos que la conectan a centros más pequeños (Ciudades de América Latina). Este diseño permite que las empresas de contenido existentes reduzcan sus costos. Centralizan la distribución de contenidos desde una única ubicación, y o bien generan incentivos para crear carreteras a esa ubicación que garanticen que pueda servir a muchos lugares de manera efectiva, o crean sus propias autopistas privadas para garantizar este servicio

La existencia de esta infraestructura, combinada con los monopolios locales en los puntos de intercambio de Internet (en inglés IXP, Internet Exchange Point) , refuerza la centralidad de dicha ubicación a lo largo del tiempo, creando razones para que otras compañías establezcan esa ubicación como el centro de sus operaciones. Básicamente, dados los principios de diseño de Internet, podríamos haber esperado un mayor grado de descentralización. Sin embargo, los mensajes de personas en América Latina y África suelen pasar a través de los EE.UU. o la UE para llegar a otras regiones.

La eficiencia es el motor principal de este sistema. Pero, para tener una dimensión de la medida en que este diseño reforzará las desigualdades existentes, debemos sumarle al ethos eficientista la existencia de desigualdades históricas, la ventaja que obtiene quien se establece primero (first-mover advantage) y un sistema que rinde pleitesía a las economías de escala.

Esta arquitectura es problemática.

Internet es un proyecto transnacional por naturaleza. La tecnología como tal está diseñada para que no importe dónde se alojarán los datos, y sus diseñadores esperaban que condujeran a una red descentralizada. Sin embargo, esta tecnología no opera en un vacío: fuerzas sociales, económicas y políticas operan sobre ella. Y la tendencia hacia una arquitectura de hub-and-spoke está alimentando un gran conjunto de problemas. En particular para:

1) SEGURIDAD NACIONAL: Las revelaciones de Snowden nos dieron una idea de cómo se abusa de los centros neurálgicos del tráfico transnacional, como Miami. Por ejemplo, los documentos filtrados revelaron cómo los servicios de inteligencia de EE. UU. explotaron este nodo central para monitorear las comunicaciones entre la presidenta brasileña, Dilma Rousseff y la canciller alemana, Angela Merkel.

2) DESARROLLO: aunque incrementar el número de servidores locales no generaría mucho empleo de manera directa (principalmente emplea máquinas), puede estimular la actividad económica de manera indirecta. La infraestructura de almacenamiento de calidad permite a las nuevas empresas locales brindar un mejor servicio a los clientes locales y, finalmente, exportar bienes y servicios digitales al mercado global. La infraestructura local también promueve el crecimiento de industrias relacionadas, como la energía, que es clave para los centros de datos que necesitan funcionar 24/7 a una temperatura estable.

Es por eso que debemos preocuparnos cuando grandes compañías de contenido como Google, Facebook, Amazon y Microsoft se lanzan a construir sus propios cables submarinos. Aproximadamente el 70% del aumento en el ancho de banda internacional en los últimos cinco años puede atribuirse directamente a estas compañías, a menudo en forma de cables exclusivos.

En lugar de ejercer su peso para garantizar que las puertas de enlace internacionales permanezcan abiertas para todos los jugadores, los titulares de grandes empresas de contenidos están creando las autopistas privadas del siglo XXI. Están mejorando la calidad de sus propios servicios, sin participar en el mejoramiento del patrimonio común. Estos cables exclusivos:

  • reducen los incentivos para que estas grandes compañías tecnológicas construyan más infraestructura de almacenamiento de datos en el sur. Esta infraestructura permite que los datos viajen desde sus servidores en el norte a sus clientes en el sur en una fracción de segundo.
  • Reduzca la ventaja comparativa de las nuevas empresas locales que crean almacenamiento de datos localmente.
  • Socava la competitividad de otras empresas del norte, que no pueden apoyarse en estas rutas para atender a los clientes en el Sur, lo cual confina a los países del sur a una relación de dependencia con líderes del mercado.
  • No ofrece a las empresas del Sur un acceso equivalente al mercado del Norte, anclando a nuestras poblaciones a un papel de consumidores de tecnología en lugar de productores de tecnología, y reforzando lo que muchos llaman extractivismo de datos: donde los datos de las personas en el Sur se utilizan para alimentar economías en el Norte. Una re-articulación de prácticas coloniales y neocoloniales centenarias que no nos han servido bien.

El valor y el crecimiento económico dependen cada vez más de la capacidad de un país para aprovechar los mercados digitales. En los Estados Unidos, el sector creció un promedio de 5.6% por año, en los últimos 11 años. Eso es tres veces superior al promedio de crecimiento de los EEUU. De las 10 personas con más dinero a nivel global, 6 son empresarios estadounidenses que lideran empresas tecnológicas globales. Internet está fogoneando una nueva ola de concentración de riqueza. Los primeros en ser disruptivos se apoderan de mercados enteros, tanto a nivel local como global, para luego invertir ganancias en bloquear la competencia. Necesitamos asegurarnos de que nuestras comunidades locales obtengan una parte justa del valor que Internet está generando y redistribuyendo.

3) DERECHOS: Las nuevas tecnologías han cambiado la escala de lo que es valioso, y cómo las personas socializan e intercambian ideas. La sociedad está cambiando. Por lo tanto, los gobiernos deben adaptarse y garantizar que estos sistemas tecnológicos estén en línea con nuestros derechos e intereses, y estén gobernados por el sistema democrático.

En el caso de Internet, esto incluye garantizar que podamos opinar sobre cómo se procesan nuestros datos, quién los procesa, para qué fines y en beneficio de quién. Sin embargo, cada vez es más evidente que las compañías globales sin infraestructura local no tienen incentivos para someterse a la jurisdicción local, especialmente en países de ingresos bajos o medianos.

Obligar a las compañías globales a almacenar datos localmente se percibe cada vez más como la única palanca que les queda a los representantes elegidos democráticamente para garantizar que se respeten y promuevan los derechos e intereses de sus pueblos.

Ante este panorama, una falsa dicotomía comienza a dominar el debate público: o continuamos con un sistema en el que las compañías globales se hacen cargo de las empresas locales y concentran la riqueza a una escala espantosa, o permitimos que nuestros gobiernos tomen el control del espacio digital y abusen de nuestros datos.

Mientras tanto, lejos de la utopía de una red que opera en el interés público, internet se ha convertido en el lugar donde gigantes como Estados Unidos, China y la UE libran su batalla. Una batalla por mercados e influencia política. Una batalla en la que la mayoría de los países del llamado Sur Global no están involucrados … sino que más bien son considerados el botín por ser conquistado, terra nullius, tierra de nadie.

¿ENTONCES, QUÉ PODEMOS HACER?

Nuestros líderes políticos tienen pocas o ninguna posibilidad de obtener un mejor trato de parte de estas compañías si actúan individualmente. Estas corporaciones, poderosas como ya lo son, también se apoyan en la maquinaria diplomática de los estados nacionales poderosos para garantizar que las políticas sigan siendo favorables a sus intereses.

Deberíamos entonces comenzar a soplar las brasas de la solidaridad internacional. Estamos atrapados entre las corporaciones de EE. UU. Y la UE que luchan por seguir ejecutando un esquema injusto, y los gigantes chinos que piden una nueva ronda de tallado de mapas.

La expectativa es que seremos llamados a hacer una “elección” y terminemos por unirnos a una de estas intranets. Sin embargo, bajo el paradigma actual, nuestras opciones seguirán restringidas a la sección de engranajes de las máquinas que favorecen a los centros a expensas de las periferias.

La escala y la interconexión de los problemas que enfrenta el planeta requieren que pensemos soluciones a escala planetaria. Sin embargo, el marco dominante de la globalización, y sus próximas variaciones, continúan ofreciendo nada más que la rearticulación y el rebranding de prácticas extractivistas antiguas. Por lo tanto, necesitaremos reclamar este espacio retórico como algo más amplio y profundo que lo que ofrece actualmente la “globalización”. Necesitamos una narrativa de interdependencia capaz de interpretar y articular políticas que sean proporcionales a la urgencia de los desafíos culturales, sociales y ambientales que enfrentamos …Un vuelta de tuerca planetaria que encuentre su raíz en nociones de solidaridad internacional y justicia.

Sin embargo, este cambio sólo ocurrirá si el Sur, cuyas geografías y cuerpos soportan la mayor carga, logra mantenerse unido y representar la idea de construir una antítesis al modelo actual. Un bloque que no solo esté dispuesto sino también preparado para retirarse efectivamente de la posición del engranaje y detener la maquinaria de los centros de poder si fuera necesario. Para que las renegociaciones hacia el tan necesitado modelo planetario sean efectivas, esta amenaza deberá ser percibida como creíble y ejecutable.

Dado que estas relaciones desiguales de poder no son nuevas, quizás sea un buen momento para reabastecer de combustible y reforzar las filas de un espacio que fue diseñado precisamente para contrarrestar a los poderes centrales a través de la solidaridad coordinada: el movimiento de países no alineados. Este movimiento surgió durante la Guerra Fría para garantizar que las periferias pudieran resistir los intentos de Estados Unidos y la URSS por controlar nuestra política y recursos. Y parece que el contexto actual réplica esas lógicas de dominancia, y por ende amerita un fuerte regreso de nuestros mecanismos de protección mediante la coordinación y la solidaridad.

La buena noticia es que hay ejemplos de coordinación efectiva y fructífera, incluso en el pasado más reciente, en asuntos como patentes sobre las medicinas. Hay mucho trabajo por delante, pero se puede hacer.

Tal vez, lograr este cambio requiere que primero cambiemos nuestro discurso: no se trata solo de conectarnos con el mundo, sino de CÓMO nos conectamos con el mundo.

  • ¿Qué experiencia debe ofrecer internet a nuestros pueblos?
  • ¿Se protegerán sus derechos?
  • ¿Les ayudará a desarrollar su identidad?
  • ¿Serán capaces de convertirse en productores de contenido o se limitarán a ser consumidores?
  • ¿Obtendrán una compensación justa por su trabajo?

Internet es nuestra. Hacemos que sus ruedas se muevan con cada pieza de contenido que cargamos, cada hipervínculo que colocamos entre dos piezas de información y cada megabyte de datos que pagamos. Entonces, hagamos oír nuestras voces:

Exigimos algo mejor y tenemos todo lo que necesitamos para conseguirlo.

Entonces, comencemos a hablar sobre cómo … ¡cuándo es ahora!

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¿Ansioso por bucear más profundo? Aquí está un lista de documentales, libros, mapas interactivos y herramientas. ¡Por favor sugiera otros!

Posible proyecto: ampliar el “juego” de mapas en un sitio web completamente interactivo. Si eres un diseñador interesado en colaborar en ese esfuerzo, ¡comunícate! Proyecto: Crear más mapas estandarizados + un sitio web autonomo.

Notas:

Mapas (Respuestas):

Mapa A= Rutas principales de comercio y patrulla del imperio británico (circa 1885). Clave: Rojo: principales rutas comerciales. Azul: rutas de patrulla (vapor). Puntos: rutas de patrulla (vela). Fuente: https://www.themaparchive.com/british-empire-and-trade-routes-c-1885.html

Mapa B= Rutas marítimas principales (circa 2017). Clave: línea gruesa: rutas principales. Línea más delgada: rutas secundarias. Fuente: https://transportgeography.org/?page_id=2067

Mapa C= Mapa de cable submarino de Internet que representa cables con más de 250 GB por segundo de ancho de banda (2015). Clave: Capacidad (Gigabytes por segundo) Verde 250 a 1k Amarillo: 1k -2k Naranja 2k a 3k. Rojo: más de 3k. Fuente: https://www.premiumtimesng.com/features-and-interviews/185654-frequency-asked-questions-about-internet-governance.html]

Mapa D: ruta del cable telegráfico (1904). Ref: “1904 Karte des Weltkabelnetzes de Oskar Moll”. Fuente: http://atlantic-cable.com/Maps/index.htm]

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Todas las imágenes de esta pieza están disponibles para su reutilización (CC-BY @ juanof9 & Themajiks)

Una versión en inglés está disponible en Medium

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Justice & participation. ICTs & Data. Affiliate @BKCHarvard. Alumni: @oiiOxford & @blavatnikSchool . Chevening Scholar. Views=personal. Here-> open discussion.

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